No rebasaban las siete del nuevo día, en las calles formadas de roca sólida, aun permanecían los arreglos sobre los pórticos y las orillas de los tejados, los juegos improvisados aun armados y asegurados al suelo por estacas sobre tierra mojada y algo de pasto que crecía cómodamente, en otras partes algunas mantas habían caído al suelo y sobre este de igual forma se encontraba todo tipo de fruta o golosinas improvisadas y a todo lo envolvía el roció de la mañana.
Debido a la tradición de los festejos de bienvenida, también fue adoptada la costumbre de no despertar sino hasta después del medio día en el siguiente día, después de todo, salvo por la celebración del año nuevo, este pueblo no aceptaba otra fecha para alejarse de sus deberes y la verdad era que tampoco eran mal agradecidos por unas cuantas horas adicionales de merecido descanso.
El viajero que se encontraba en la posada por fin había despertado, al momento de colocarse sus prendas pudo notar que estas habían sido lavadas, después de eso deambulo por el edificio sin encontrar un alma, al menos una que estuviera despierta, un agudo dolor de cabeza se hizo presente a los pocos minutos después de haberse enjuagado la cara, ahora se distinguía a un hombre de poco más de 35 años, con un metro ochenta de estatura y complexión delgada y atlética, de cabello ondulado y dorado, con una barba sombreada en el rostro y la mirada de alguien que siempre esta pensando en algo, sus ojos eran verdes, todos sus rasgos denotaban que provenía de alguna tierra invernal.
Después de haber recorrido toda las habitaciones, no quiso molestar a sus anfitriones para conseguir algo de comer, una vez fuera del recinto comenzó a vagar por los lugares ajeno a todo el desorden que se encontraba a su paso, otras veces bostezaba y se llevaba las manos para refregarse los ojos y justo como dentro de la posada, no había nadie con quien pudiese hablar y el estomago ya comenzaba a quejarse acompañado del malestar en las sienes que aun estaba presente, momentos después el viajero advirtió un leve sonido no muy lejos de donde se encontraba, un sonido que le resultaba muy familiar, era el sonido del metal chocando con metal.
El viajero llego entonces a donde el herrero, quien a pesar de las circunstancias, aun permanecía despierto terminando sus labores, generalmente los herreros son los mas dedicados a su trabajo, artistas del acero y genios para desarrollar armas, gente entregada en cuerpo y espíritu a un trabajo muy difícil y poco remunerado, pero todos los que pertenecen a esta practica, sin excepción, creían que su trabajo era de los pocos que dignificaba tanto al practicante como al mismo oficio, algo que se hace presente cada vez que se escucha al metal rebotando al rojo vivo y siendo moldeado por un pesado martillo.
Muy buen trabajo si me permite decir… -
Preferiría los buenos días, aunque, si he de serle sincero, preferiría que continuara durmiendo y me permitiera trabajar en paz –
Temo que no podré complacerlo, mi estomago y mi cabeza me indican que ya he dormido lo suficiente… -
Si comida es lo que busca ha llegado al sitio equivocado señor, yo le aconsejaría que despertará al holgazán del tabernero y las cocineras de la mesón para que le resuelvan al menos uno de sus problemas. –
No me gusta llevar la contraria con nadie humilde señor, pero, tampoco pude hacer eso… -
Y a mi no me gusta ser distraído de mis labores –
Le pido disculpas, tan solo dígame, mi espada fue traída aquí sino me equivoco, al igual que mi armadura, no pudo haber sido de otra forma cierto? –
Así es, pero ya ambas han sido fundidas dado lo irreparable de su estado –
Ya veo, en ese caso supongo que no podré cazar algo para comer en los bosques cercanos… -
No se fije en eso, ahí a mis espaldas, hay una caña y el arroyo esta a unos cinco minutos –
Entiendo y se lo agradezco mucho buen hombre, prometo devolvérsela en cuanto haya terminado de desayunar… -
Por favor, tómese su tiempo, por cierto, no escuche su nombre –
Llámeme… Drake -
Que tenga un buen día sir Drake y respecto a su espada, debe saber que no fue una decisión fácil de tomar, de haber podido hacer algo por ella no lo hubiera dudado pero me producía mayor tristeza verla en ese estado así que la regrese a su forma original, esa espada tenia el sello real y por la manufactura y los detalles debió serle otorgada después de una gran hazaña –
Es un hombre muy atento a los detalles, por ahora me limitare a dejarlo con su trabajo… -
Eso es algo que le aceptare con gusto –
Sin decir más entre ellos, el viajero tomo la caña y dispuso sus pasos camino hacia el arroyo con la caña de pescar en hombros, el arroyo se encontraba en calma, el agua era cristalina y gracias a esto los peces eran fácilmente distinguibles por debajo del manto acuático, el viajero los miro por un momento y pensó – nadar contra corriente, una gran hazaña… - el viajero encontró una roca próxima al arroyo y recargo la espalda y obtener una posición más relajada, al extremo final del cordel colgaba el pequeño anzuelo, el viajero se quedo pensativo y nuevamente tomaría la palabra para con los peces.
No me deshonrare utilizando artimañas con tan nobles criaturas, que desde que nacen luchan contra fuerzas mas grandes que aquellas con las que son bendecidas, de tal modo que atraerlos con hipocresía seria una total falta de respeto, sin embargo, aquel que sea humilde de corazón para entregar su vida por un desconocido que se acerque y que lo haga por una causa por la que no deberán dudar que será agradecida eternamente, tan solo necesitare a dos de ustedes, el primero es para un viejo herrero que trabaja sin descanso tal y como ustedes lo hacen ahora, por lo que les pido que sean indulgentes, el segundo es para un servidor, aquel que se ofrezca me dará la dicha de vivir un día más con el cual podré esperar el día en que con la misma entrega yo pueda ofrecer mi vida por la de alguien más… -
Con toda calma el viajero se encorvo y cruzo las rodillas para descansar la espalda, entrelazo con ambas manos el mango de la caña y cerro los ojos mientras dejaba que la brisa golpeara su rostro. Una hora después cayo el primero, de unos diez kilogramos, con escamas plateadas semejantes al acero y vivaracho como el fuego, presentaría al menos otros veinte minutos adicionales de ardua resistencia antes de entregarse finalmente.
Una pelea digna, no esperaba menos de ustedes, un gran sacrificio que respetare y honrare de la misma forma… -
Una segunda hora se completaría antes de que el segundo mordiera el anzuelo, este era un poco más pequeño, de unos ocho kilogramos y color carmesí con líneas amarillas a los costados, pero curiosamente presentaría mas resistencia que el primero puesto que era más rápido y escurridizo y no se rendiría hasta que sus fuerzas por fin colapsaron en un gran salto por sobre la superficie que el viajero utilizo a su ventaja para atraerlo a la orilla.
Un artista en vida mí querido amigo, gracias por dar tu vida a cambio de extender un poco más la mía…-
Tomando a ambos peces por la boca y la caña de nueva cuenta al hombro, el viajero regresaría con el viejo herrero, ahora la mañana estaba cercana a las nueve de la mañana y con forme se acercaba más y más se percibía el sonido del martillo chocando con los metales, llegando por fin a la entrada del taller, el viajero entregaría la caña y el pescado plateado al herrero, este ultimo se apartaría de su ensimismamiento y aceptaría el presente con toda calma y humilde gratitud.
Vaya, sin duda no esperaba esto de usted, me dispondré a tomar un descanso entonces y como diría mi difunto padre, “el fuego no solo sirve para moldear metal”… -
Hombre sabio, palabras sabias mi buen amigo…-
La siguiente hora transcurrió en calma, el herrero demostró que sus corpulentas manos también podían brindar una sazón envidiable a los pescados antes de ser degustados, ambos hombres comerían en silencio, cada uno sin despegar la vista de sus alimentos, al final el viejo descubriría una empolvada barrica detrás de algunas herramientas, armazones y maderas viejas.
No proviene precisamente de un viñedo real, pero le aseguro que fue procesado y cuidado con la misma atención y calidad, me acompaña? –
Mientras más sencillo mejor y francamente cualquier vino sobreviene muy bien después de una buena comida…-
Los dos nuevos amigos ahora bebían con calma en dos copas de madera y no se apresuraron en terminarse el contenido de la botella, con cada copa la acompañaba una historia, un relato o alguna travesía lejana, se tocaron temas de toda índole, desde el mas complejo hasta el más inverosímil, también se platico sobre la fiesta de bienvenida y del por qué nadie estaba despierto, por otra parte no se platico sobre vidas pasadas debido a que ninguno daba la pauta para ello y ambos comprendieron ,que hacerlo resultaría incomodo en la situación, después de tan amena charla, el vino por fin sería consumido.
Esa cosecha tenia los años que me cargo ahora, yo mismo le procese con ayuda de mi padre… -
Y que buena cosecha fue, pero, temo que ya debo retirarme, fue un crimen haberlo alejado de su trabajo por tanto tiempo…
Bien dicho y ya viene siendo hora de que regrese al mismo –
Entonces lo dejo, disculpe, tampoco escuche su nombre… -
Puede llamarme Rob –
Fue un honor… -
El caballero dejo la herrería y a los pocos pasos el sonido del acero comenzó a sonar de nuevo, tan estridente y rígido como al principio, por ahora el hambre estaba saciada gracias al almuerzo y el dolor de cabeza disipado gracias al vino y sus propiedades milagrosas, después de ello se percato de que necesitaba un ligero aseo y prefirió regresar al arroyo en lugar de la hostería, dado el calor que ya se sentía y la posición del sol y la sombra que formaba en los objetos, el viajero pudo estimar que ya se habían alcanzado las once del día.
Una vez ahí se despojo de la camisa y se arrodillo a unos centímetros de la orilla para poder lavarse muy bien la cara y el cabello, así también para refrescarse el dorso y la espalda, mientras esperaba a que el sol le secara instintivamente giraría la vista hacia su derecha, a unos
El joven Sigfried no demostró molestia alguna por la intromisión del viajero en tal momento, simplemente trataba de ignorarlo lanzando con mayor fuerza las rocas con base lisa de modo que rebotaran sobre la superficie. El sollozo de Sigfried pronto se convirtió en llanto, por ello escondería la cara entre sus brazos mientras apoyaba estos sobre las rodillas y permanecía oculto y aparragado para que el intruso no invadiera su espacio, el caballero se percato de ello y se detendría a una distancia aproximada de tres metros, luego bajaría la mirada como si buscara algo que hubiese extraviado en el crecido pasto.
OH! Perdona, no me fije que había alguien más aquí, ando buscando un medallón e imagino que me encontraba por aquí antes de extraviarlo, tal vez tú podrías notificarme si has tenido oportunidad de verlo, es un medallón plateado con un rubí verde al centro… -
El joven Sigfried trato de controlarse y de responder de manera lo suficientemente tajante como para que el individuo se alejara de ahí lo más pronto posible.
No, ahora váyase… -
Vaya, es una lastima, representaba la promesa de una reina, pero al igual que con todo lo demás, no debemos apegarnos demasiado a las cosas o si…? –
El pequeño Sigfried enjuago sus ojos y aspiro por la nariz para que tratar de limpiarla y poder hablar con más claridad, también había dejado de llorar pero ahora sus ojos se encontraban enrojecidos por las lagrimas, el caballero pudo notar que obtuvo la atención del pequeño y motivo por el cual lanzó el comentario, ahora se encontraba a la expectativa de lo que el joven pudiera contestar mientras disimulaba admirar las copas de los árboles y la forma de algunas nubes que surcaban los cielos, sin embargo Sigfried no dijo nada, para sorpresa del caballero y fue cuando pensó en que tal vez no había dado en el punto correcto después de todo.
Tremenda fiesta la que se desato anoche, no puedo hacer más que suponer o imaginarlo ya que de cualquier forma estaba prácticamente inconciente, me sorprende encontrar a alguien despierto además de mi y un viejo herrero… -
Todo lo que el caballero manifestaba era ignorado pero sin embargo estaba presente el indicio de que al joven Sigfried ya no parecía incomodarle la presencia del viajero, lo que subconscientemente demostró al descubrir el rostro para admirar el caudal del arroyo mientras ahora postraba la barbilla sobre los antebrazos cruzados, el caballero entonces acortaría la distancia entre ellos.
Hablando del herrero, gracias a él pude enterarme de la gran tradición que guarda este pueblo y es en verdad fascinante, no cabe la menor duda por ningún lado del por qué de la gran fiesta que se prepara para ellos y que sin embargo resulta ser tan poco en honor a la labor de tan entregados hombres por sus familias y por el pueblo… -
Este ultimo comentario en particular resulto en una gran inquietud al animo del pequeño, ahora de rostro enfurecido y quien con toda soltura respondería amenazadoramente al sujeto que al parecer no sabía en lo mas mínimo de lo que estaba hablando.
Usted no sabe de lo que habla! Ellos no se preocupan por el pueblo! Y mucho menos por sus familias o sus hijos! Usted es un ignorante! –
El viajero no sintió conmoción por la explosión repentina del muchacho que hacía unos instantes no podía contener el llanto, pero comprendía perfectamente que lo que había dicho logro tocar un punto débil en la mente del joven, el caballero supo entonces que con lo dicho anteriormente logro deducir una gran pista sobre la pesadumbre de Sigfried, por lo mismo debía de ser más cuidadoso y no empeorar la situación en la que se encontraba ahora, que era la de agitador, ahora entraba en juego una armonía invisible entre la mente y la vista para determinar cualquier otro indicio que diera la pauta para el siguiente comentario, entonces pudo notarlo, un brazalete en la muñeca izquierda, por las incrustaciones de acero, los detalles grabados en cuero e incluso, el mismo cuero, estaba claro que no era un objeto que fuera uno de los productos de esta clase de pueblo, el más cercano en donde se podrían conseguir tales artículos se encontraba a más de 60 noches de distancia, lo mas importante era que el accesorio no presentaba desgaste por uso ya que las fibras internas del cuero aun eran blancuzcas, por lo cual la primera deducción era que aquel brazalete era un regalo reciente y la segunda que no podía ser inherente a la primera, era que sin duda el padre del joven era uno de los viajantes.
Disculpa, en verdad que no sabía lo que estaba diciendo hace un momento, solo trataba de distraerme de una gran perdida, veras, ese medallón no solamente fue el regalo de una reina, sino que aquel había pertenecido a mi padre quien falleciera en el campo miles de millas lejos de donde mi madre estaba dando a mi alumbramiento… -
No todo lo que dijo fue mentira, por supuesto, el medallón nunca existió, pero la remembranza del pasado de sus padres de igual forma puso al caballero en una situación delicada, todo con tal de congeniar con el pequeño que ahora se encontraba a solo unos pasos de él. Sigfried por su parte logro comprender el mensaje entre líneas y poco a poco comenzaría su propia historia para compartirla con el viajero, aun sin saber el por qué de hacerlo realmente.
Y como es que no estas triste por perder algo tan importante? Debiste extrañarlo todo el tiempo… -
Y así fue, pero siempre vivió en mis pensamientos y en el cariño de la gente que logró convivir con él mientras estuviera con vida.-
Sigfried ahora coloco la palma derecha sobre el brazalete de cuero, la ultima prueba que confirmaba la razón de la molestia del joven para el caballero, quien ahora opto por sentarse cómodamente sobre del crecido pasto y con la misma mirada distraída que el pequeño sigfried, se dispondría a contemplar el hipnótico cause del arroyo.
Creo que… sabes a que me refiero… -
Si mi papá me quisiera en verdad, no diría mentiras…-
A veces uno no ve más haya de los motivos de las personas para tener que decirlas, pero de igual forma hacen daño al no ser sinceras.-
Papá dijo que ya no haría más viajes, ya esta cansado, lo puedo ver en cada ocasión, ya no juega conmigo ya casi no platica con mamá y creo que ya no nos quiere…-
El caballero recordó entonces uno de tantos comentarios del viejo herrero, “este pueblo estaría perdido, sino fuera por el grupo de viajeros y de su líder, Arthur”, era muy pronto para sacar nuevas conclusiones, el caballero ya sabía que se trataba de uno de los viajeros, sin embargo solo podía sospechar de la relación de Arthur con el pequeño, puesto que aun no conocía su nombre, pero que el viejo herrero de igual forma le haría recordar, “Ese Arthur es un buen hombre y dios lo bendijo con un hijo que sin duda, seguirá los pasos de él en un futuro cercano, si, todos esperan eso del pequeño Sig…”, ahora solo quedaba basar esas sospechas en algo verdadero de tal forma que el caballero se presentaría ante el joven.
Que se encuentre cansado y sea un hombre de pocas palabras no quiere decir que él ya no los quiera a ti y a tu mamá por igual, solo que creo, que con estos viajes les demuestra que más importante que lo que a él pudiera pasarle, primero quiere estar seguro de que les dejara un futuro seguro en donde ambos podrán vivir tranquilos y eso ahora es lo que le da fuerzas para continuar con esos viajes, ya que no le importa nada más que ver a sus seres queridos sin ninguna posible preocupación, que acaso eso no es suficiente sacrificio? Yo diría que si, lo es, pero que no lo cambiara por nada ya que esa es la forma en que ha decidió luchar por aquello que ama… sin embargo, eso es únicamente lo que yo creo, mi nombre es Drake…-
El joven se levanto de su lugar y enjuago las lágrimas, ahora ya no se percibía ningún dejo de enojo o tristeza en sus ojos y por el contrario ahora sonreía, aunque disimuladamente, miro al viajero que aun guardaba la calma y ahora formaba una viera con la palma de su mano para poder distinguir el rostro del pequeño ya que la luz del sol pegaba en su espalda y se reflectaba a los costados. El pequeño estiro la mano y saludo al caballero.
Mi nombre es Sigfried, pero todos me dicen Sig., si me disculpa, tengo que ir a ver a mi papá, prometí ayudarle a cotar leña para el invierno –
El caballero no declino la oferta, se puso de pie de inmediato y estrecharía la mano del joven, quien sin duda, maduraba más rápido que lo que sus travesuras en meterlo en problemas.
Bueno Sig, siempre es un gusto tener a alguien con quien conversar, supongo que nos estaremos viendo por unos cuantos días, ya que tendré que ofrecerle mis servicios al dueño de la mesón, ya que no tengo como pagarle por todo lo que ha hecho por mi, pero que eso ultimo quede en secreto si? –
Sigfried soltó una carcajada y soltó al viajero, enjuagaría por una ocasión más sus ojos y limpiaría los remanentes en la nariz, se despidió y correría tan rápido como sus pies se lo permitieron, a lo lejos en una colina estaba la choza de Sig. a las afueras se encontraba su madre, quien presencio todo lo ocurrido y aun sin saber lo que ambos platicaron supo por la expresión de su hijo en el rostro que ya había llorado todo lo que tenia que llorar y se lo debía a las palabras del misterioso viajero, la agradecida madre espero a que su hijo llegara con ella para abrazarlo y los sostuvo en brazos mientras Sigfried se aferraba con fuerzas a su madre, el impulso fue tal que por un momento la mujer imagino que ambos caerían y que resultaría en un incidente chusco, pero pudo guardar la compostura y mientras abrazaba la pequeña espalda de su hijo, saludaba y agradecía profundamente al caballero a lo lejos y este de igual forma devolvería el afectuoso saludo lo mas discreto posible. Después de unos momentos el caballero daría la media vuelta para dirigirse al mesón en donde era su obligación ofrecer sus servicios en orden para poder pagar las atenciones con las que había sido recibido.
Para el medio día, todo el pueblo atendía sus tareas, comenzando por levantar lo que quedo después de la celebración, pocos minutos antes de eso, el desayuno en casa del joven Sigfried fue ameno, el padre, Arthur al centro de la mesa, su esposa a la derecha y su hijo de frente, no había reglas a la hora de la comida, todos con la mirada baja y en algunas ocasiones, Sigfried levantaba la vista para admirar a su padre, quien en la mayoría de las ocasiones hacia lo mismo para con su hijo y ambas miradas se encontraban para luego terminar en una sonrisa, la esposa y madre no demostraba ausentismo y se figuraba entre pequeños y delicados bocados las bromas e historias fantásticas que ambos compañeros se estarían contando en silencio.
La comida transcurrió lenta y sin tapujos, Sigfried acompañaría a su madre al mercado no sin antes despedirse de su padre, a los viajeros les estaba más que permitido descansar el tiempo que cada uno considerara justo antes de reanudar el próximo viaje y por ello Arthur quiso acompañar a su familia pero la esposa se lo impidió, con tan solo colocar tres yemas de sus dedos sobre su pecho y luego sellar la orden con un dulce beso en los labios, - descansa – le dijo ella y emprendieron el viaje, en el camino su hijo giraba sobre sí para despedirse una y otra vez de su padre.
Sin embargo, Arthur no tenía el más mínimo interés en continuar descansando y se alisto con ropas aireadas, su hijo presentó una notable recuperación de ánimo de la noche a la mañana, recordó la platica que tuvo con él al momento de por fin pisar el hogar, Sigfried entraría de lleno a la materia de único interés para él, - papá, este fue tu último viaje verdad? – Arthur no pudo responder a la pregunta con sinceridad y a punto de derramar la primera lágrima debido a los sentimientos encontrados, tan solo pudo mirar a su esposa, quien a diferencia de Sigfried, ya sabía la respuesta, - mentiste! – grito Sigfried al momento que corría a su habitación para ocultar su sufrimiento, con que facilidad se pueden destruir los sueños de los demás, pensó Arthur, le causaba mas dolor ser el artífice del sufrimiento de su propio hijo y sentía que esto lo desmoralizaba como padre, pero esta mañana todo fue diferente y Arthur se sentía agradecido por eso.
Aun el sol, a lo alto y al centro del azul cielo, era compasible con este poblado, el calor que emanaba era mínimo, tan solo lo suficiente como para refrescar el cuerpo y brindarle vigor para trabajar a gusto, una brisa envolvía todo, pero no era molesta como para dificultar las labores de recolección de hojas o polvo acumulado, Arthur tomo el camino contrario al de su familia y caminaba lentamente, admirando a su gente y por encima de ellos, las montañas nevadas y, por encima de estas, el magnifico cielo azul, esto representaba todo aquello por lo que Arthur luchaba.
Al extremo del pueblo se encontraba el mesón, ya todos estaban despiertos y ocupando sus labores, el caballero Drake logró convencer al dueño para permitirle ayudarle en varias tareas, casualmente solo le pudieron encontrar una labor, el dueño había decidió ampliar el mesón por lo que le hacían mucha falta manos para levantar dos nuevas habitaciones en el ala derecha de la construcción, pues bien, ahora Drake, junto con otro par de sujetos trabajarían en levantar la infraestructura de los cuartos, los otros dos hombres se dedicaban a juntar los tablones y comenzar a levantar las paredes con ayuda de martillos y clavos, Drake se limito a cortar y juntar los maderos para que sus compañeros de trabajo pudieran ensamblarlos.
Arthur conocía a la gente del mesón y vislumbro desde lejos las labores de remodelación del lugar, así que ahora la idea en mente era distraerse un poco, mientras ayudaba a mejorar el único hospedaje del pueblo, al estar más cerca, saludo de vista a los ahí presentes y con perfecto disimulo oculto el asombro que le provoco un hecho que no imaginaba que sucediera en ese mismo día.
Arthur saludo al dueño y no busco crear una charla extensa, tan solo termino su saludo con una palmada sobre el hombro y lo dejaría con el pretexto de que nada mas pasaba por ahí para saludarle, después se acercaría a Drake quien estaba inmerso en su actual labor de medir y cortar cuidadosamente los maderos para formar las paredes, el lugar estaba cubierto de aserrín y de viruta que caía de la madera que el caballero desgastaba con ayuda de una garlopa afilada, debido al duro trabajo, el caballero se despojo de sus ropas de viaje, así que ahora trabajaba con el torso descubierto, este era delgado de igual forma pero presentaba un perfil delineado por una vida de trabajo constante, con algunas cicatrices que habían dejado heridas pasadas y por si fuera poco, estaba cubierto en sudor y curtido por el calor del sol, Arthur llego con él, pero el caballero no noto su presencia, de modo que lo interrumpiría cortésmente.
Esta realizando un buen trabajo, sin duda en una vida pasada, usted fue maestro de la madera… -
Drake alzo la vista y se detuvo de inmediato, la voz le resulto familiar pero lo que sus ojos le mostraban era una realidad que ya no existía en estos tiempos, por un momento balbuceo y no supo que decir, pero luego bajo la mirada y sonrío sarcásticamente para luego remontar la platica.
Hace mucho tiempo, si, yo fui una vez carpintero, pero no muchos me conocieron en ese arte… -
Hace mucho tiempo, yo tampoco era mercader viajero. -
Tantas veces la vida me ha demostrado, que siempre tendrá sorpresas aguardando por nosotros, sin duda, está, es una de ellas. -
La vida ya me ha dado el mejor regalo que podría desear, pero de igual forma concuerdo con el hecho de que esta ocasión amerita un apartado especial, cuanto tiempo… Sir Drake… -
Debí suponerlo, tú siempre soñabas con retirarte a un lugar apartado en donde vivir en paz, que mejor lugar que este, viejo amigo… -
El caballero dejo sus tareas y se acerco a su viejo amigo, ambos se miraron de reojo y el primero en reaccionar fue Drake, sus reflejos se conservaban mejor que los de Arthur, quien fue interceptado con la palma de la mano de su amigo lista para un apretón de manos, Arthur soltó una carcajada y saludo a su amigo, ambos se abrazaron en un calido abrazo fraternal y se palmearon las espaldas mientras ambos reían, posterior al saludo ambos se saludaron nuevamente con las manos, Drake sería ahora el primero en retomar la platica que ahora era lo que más deseaba.
Lo imaginé de algún modo, Arthur es tu primer nombre, pero mientras estabas en la orden, te llamábamos Van, el estratega y el metódico, jeje, pero de igual forma, Van el aburrido… -
Jajaja, Si, es verdad, hace ya más de 20 años desde aquellos tiempos, sin embargo, se nos dio la libertad de escoger y no quisiera mentirte, fue la mejor decisión que pude tomar. –
Si, todos lo supimos y todos te envidiamos, ó por decirlo de otra forma, te envidio, puesto que soy todo lo que queda de la orden… -
Ya veo, lamento no hacer más por ti, que sentir pena por ti, viejo amigo… -
No lo tengas, pero gracias amigo, viví 20 años con errores, ahora tengo la eternidad para arrepentirme y mi muerte será la única recompensa –
Mírate nada mas, no has envejecido casi nada y sin embargo, yo me quejo todas las mañanas de mi débil rodilla, espero que tu recompensa no se te niegue por muchos años. –
Muchas gracias –
Al contrario gracias a ti, ahora comprendo que fuiste tú quien habló con mi hijo, siempre fuiste más hábil con las palabras que con la espada. –
Jajaja, al menos ahora, por que mi vieja espada ha regresado a su verdadero estado y jamás podré recuperarla, sin embargo, he tenido bastante tiempo ya para no darle mucha importancia a lo material… -
Nunca es tarde para aprender viejo amigo y por cuanto tiempo piensas quedarte en este pequeño pueblo..? –
Calculo que un par de semanas estas nuevas habitaciones estarán levantadas, re emprenderé mi camino nuevamente después de eso…-
Entiendo, dime que no sigues buscando por él…-
Aun lo hago, el tiempo ya no es algo que me preocupe mucho en estos días, pero debo seguir con mi tarea, fue la última misión de la orden y el último de nosotros debe continuar con la búsqueda –
Y… el capitán? -
Falleció junto con Samuel y Lisa, él ya no será un peligro para nadie gracias al sacrificio de nuestros amigos… -
Ya veo, todo sea para bien y creo que mejor te ayudare con tus tareas debido al tiempo que te he robado, todos conocen al viejo Turk, es un mal humorado cuando sus empleados no trabajan rápido… -
Los dos amigos trabajaron juntos a partir de este momento y de los días siguientes, la estadía de Drake se hizo notar en todo el lugar, ayudaba a quien se lo solicitara y sus consejos eran buscados tanto por niños como por adultos, curiosamente, Sigfried era el que menos consejos le pedía pero el que mas tiempo pasaba con el caballero, aprendieron a pescar juntos y como la paciencia puede ser crucial para que algo se atesore mejor cuando llega sin esperarlo siquiera.
El herrero también agradecía las visitas del caballero de Drake y del joven Sigfried una vez entrada la noche, entre los mayores las pláticas de leyendas y gente que vivió con grandeza eran las primeras en ser relatadas y todas dejaban al pequeño embelesado y con ganas de escuchar una nueva historia cada noche siguiente, sin darse cuenta, los huéspedes del herrero se adaptaron al intenso calor ahí emanado y de ese modo permanecían mas y mas tiempo dentro de la platica, en algunas noches la mamá de Sigfried acudía modestamente para ir a buscarlo a la hora de la cena, el herrero jamás tuvo tanta concurrencia y todo gracias al caballero.
De igual forma los dos viejos amigos platicaban entre tiempos, de sus andanzas juntos, de la orden, del grupo de los 7 y por supuesto del capitán, ninguno mostraba arrepentimiento de sus decisiones y por el contrario, el uno admiraba la vida del otro y lo demostraban con palmadas o canjadas a sueltas, en estas charlas difícilmente estaba Sigfried presente ya que se daban a altar horas de la noche, mientras ambos conversaban tranquilamente junto al fulgor de una fogata que encendían todas las noches.
Las dos semanas transcurrieron deprisa y por fin llego el día de la partida, a la despedida asistió mas gente de la que Drake hubiera esperado y recibió incluso un regalo por parte de Sigfried, pero forjada por el herrero, quien elaboro una nueva espada que reproducía fielmente a la anterior, salvo que no presentaba los adornos reales, ya que como se sabe, un herrero no puede copiar el trabajo de otro por simple y llano respeto, aunque esta era mas liviana que la anterior y el doble de resistente, lo que puso a sospechas del caballero que el herrero también tuvo su pasado y que de igual forma supo muy bien ocultar, pero se sonrió al saberlo de esa manera y le estrecho fuerte la mano al momento de despedirse de él.
Al final del pueblo estaba Arthur esperando para darle la despedida, sabían muy bien que difícilmente se volverían a encontrar y por ello valoraron el tiempo que pasaron juntos y se despidieron en silencio con un último abrazo de hermanos. Drake remonto su montura y con nueva espada en mano emprendería su camino desconocido con una última palabra para Arthur, - “Quirargra” – el cual era el nombre de la capital de todo el continente, Arthur comprendió que Drake regresaba a servir al rey y que ahí permanecería hasta que muriera en servicio, lo cual admitió, seria después de un largo tiempo.
Con un grito recio y al juntar las espuelas en el estomago del animal, este arranco con toda prisa y se alejaría en cuestión de segundos bajando por la pendiente mientras se perdía entre montes y cerros mientras el sonido del galopar del caballo se escuchaba cada vez menos a lo lejos. Arthur se dio la media vuelta para así despedir a su gran amigo y al momento de hacerlo se encontraba con su hijo quien con mirada seria y seguro de si mismo dijo sin vacilar.
Papá, quiero ser caballero…-

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